Osteopatía en el embarazo: cómo reducir el estrés y favorecer la salud del bebé
30 de Noviembre de 2025

El embarazo es una etapa llena de cambios físicos, hormonales y emocionales. En condiciones normales, durante esta fase muchas mujeres sentís estrés, molestias físicas y ligera ansiedad ante la llegada del bebé. En ocasiones además puede darse una situación donde te toque vivir algún tipo de acontecimiento que te genere shock emocional y eso repercutirá de forma automática en la conexión con tu bebé.


La sintomatología es variada pero lo que suelo encontrar en consulta son mamás con barrigas duras, muy altas, comprimidas, con poco espacio para que su bebé se expanda y tenga libertad de movimiento; con contracciones falsas (Braxton Hicks), acidez, problemas para dormir, dolores de cabeza, cansancio excesivo y presión arterial elevada.


Ahí es donde la osteopatía puede ayudarte de manera segura y con un tratamiento sutil y respetuoso con tu momento vital. Se trata de darle un punto de equilibrio a tu sistema nervioso para poder hacer un reset, manejar mejor el estrés y crear un entorno más saludable para tu bebé.


Estrés durante el embarazo y su impacto

Tu cuerpo está adaptándose constantemente durante el embarazo, lo que puede generar tensiones y alteraciones que no solo te afectan a ti como madre, sino que también puede repercutir en la salud de tu bebé.


Te cuento como sucede eso:

  • Hormonas del estrés: el cortisol materno puede atravesar parcialmente la placenta, afectando la maduración del sistema nervioso fetal y su respuesta al estrés tras el nacimiento.
  • Flujo sanguíneo uterino: el estrés prolongado en el tiempo puede alterar ligeramente la circulación hacia la placenta, afectando el aporte de oxígeno y nutrientes.
  • Tensión corporal: rigidez en la pelvis, columna y diafragma puede limitar la movilidad del bebé y generar incomodidad.
  • Vínculo prenatal: el estrés dificulta la conexión emocional con el bebé y la percepción de sus movimientos.
  • Adaptación postnatal: los bebés expuestos a estrés materno sostenido en el tiempo pueden presentar mayor irritabilidad y sueño irregula tras el parto.


Cómo la osteopatía ayuda durante el embarazo

La osteopatía con su enfoque de abordar la salud desde la globalidad buscará ayudarte a encontrar un punto de equilibrio para garantizarte el poder conectar de nuevo con la neutralidad. Ese punto de quietud de donde todo emerge y tan necesario para regularse y dejar que todo fluya de forma natural y sin condicionantes externos que lo perturben.


  • Reducción de tensiones musculares y articulares: El tratamiento osteopático ayuda a disminuir el dolor lumbar y pélvico, libera la tensión en la pelvis y las costillas, y mejora tu patrón postural.
  • Mejora de la respiración y función diafragmática: Liberarás el diafragma, respirarás mejor, mejorará tu oxigenación y activarás tu sistema nervioso parasimpático, ese que se encarga de que afrontes tu vida más relajada.
  • Regulación del sistema nervioso: La osteopatía estimula el equilibrio del sistema nervioso autónomo, disminuyendo la respuesta de alerta y promoviendo la calma física y emocional.
  • Optimización del sueño: Al reducir las tensiones y mejorar la respiración, puedes experimentar el dormir mejor, lo que será un factor clave en tu gestión del estrés.


Efectos sobre el bebé

Al reducir el estrés materno y mejorar tu función corporal, la osteopatía generará un entorno más equilibrado para el desarrollo del bebé. Una madre relajada y cómoda proporciona al bebé menos cantidad de hormonas del estrés, un ambiente intrauterino más armónico, y eso favorecerá el bienestar físico y emocional; y el correcto desarrollo fetal.


Un bebé sometido a un exceso de cortisol tendrá dificultades en la maduración de su sistema nervioso central lo que puede ocasionar mayor irritabilidad, dificultades para calmarse y alteraciones del sueño en las primeras semanas de vida. Puede modificar también la expresión de ciertos genes relacionados con la neurodesarrollo y la plasticidad cerebral, pudiendo alterar la disponibilidad de nutrientes y oxígeno hacia el feto y esto se asocia a restricción del crecimiento intrauterino o bajo peso al nacer.


Obviamente hablamos de un estrés crónico o excesivo, que mantiene elevados los niveles de cortisol de manera prolongada. No todo estrés ocasional es perjudicial; el cuerpo está diseñado para manejar picos de cortisol de manera natural que son necesarios para nuestro buen funcionamiento.


Por eso, técnicas de manejo del estrés como la osteopatía, la respiración consciente, la relajación y la actividad física moderada te pueden resultar muy valiosas durante el embarazo.


Lo ideal es valorar tu caso de forma individualizada, conociendo tu historia clínica, tus antecedentes y poderte acompañar a ti y a tu bebé del mejor modo.


Será un placer poderte acompañar.


Con amor,

MIRIAM

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